Barrio Judío – Josefov

El Barrio de Josefov conserva recuerdos del paso de la comunidad judía en Praga, entre los más destacados, la sinagoga más antigua de Europa aún en funcionamiento y el cementerio donde descansan judíos notables.

El Barrio Judío ocupa una pequeña extensión de 9 hectáreas que se extiende al norte de la Ciudad Vieja hasta alcanzar el río Moldava, pero llegó a ser la comunidad judía más importante de Europa Central. Sus calles guardan muchos recuerdos y leyendas relacionadas con dos personajes que nacieron en el Josefov: uno, Franz Kafka, un personaje real, un hombre sufriendo la realidad de la vida judía; el otro, el Golem, un humanoide místico al que el inconsciente popular volvió casi real…

Aunque el barrio no es muy grande, el tiempo puede pasar rápidamente visitando los edificios históricos y admirando la arquitectura cubista y art-nouveau, especialmente en el amplio boulevard Parizská, que data sobre todo de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

Un poco de historia
Según antiguos relatos escritos por un comerciante judío, la primera comunidad se habría establecido en Praga ya en el siglo X. Luego de la primera masacre conocida, durante la primera Cruzada en el año 1096, los judíos se habrían concentrado en un barrio cerrado por un muro.
En 1292, el rey Otakar II les otorgó el estatuto de ciudad con una administración autónoma. El gueto alcanzó gran prosperidad en el siglo XVI, en especial en tiempos del alcalde Mordecai Maisel, quien habiendo hecho fortuna contribuyó generosamente al desarrollo de la comunidad. La Sinagoga Maisel fue creada por él y lleva su nombre en reconocimiento. Por entonces, un rabino destacado de nombre Juda Loew ben Bezalel dio origen al famoso mito del Golem.

A partir de 1850, el barrio tomó el nombre de Josefov, en honor al rey José II, quien mediante suEdito de Tolerancia del año 1781 contribuyó a mejorar notablemente las condiciones de vida de los judíos.
Es difícil hoy en día hacerse una idea de cómo pudo haber sido este barrio, que llegó a contar con 18 mil habitantes. Durante el “asanace“, nombre dado a los trabajos de saneamiento de la ciudad realizados entre 1893 y 1913, gran parte del barrio fue demolido: el Josefov tenía entonces la mayor densidad de población de Praga, con 1820 habitantes por hectárea, y la tasa de mortalidad era un 50% más elevada que en otros distritos de la ciudad.
De las antiguas construcciones se mantuvieron sólo los edificios históricos: la Sinagoga Staronova, aún en funcionamiento, y los edificios que forman parte del Museo Judío de Praga: cinco sinagogas, el viejo cementerio judío con su Salón Ceremonial y el Ayuntamiento.

Entre los horrores de la Segunda Guerra Mundial y bajo el Tercer Reich, los nazis hubiesen podido arrasar con lo quedaba del antiguo gueto. Sin embargo, lo conservaron para hacer del Josefov “un museo exótico de una raza extinguida“, trayendo objetos producto del pillaje de sinagogas de toda Europa Central para ser expuestos allí. Durante esta época casi 80 mil judíos de Bohemia y Moravia perdieron la vida en campos de concentración.

En tiempos del comunismo, muchos emigraron a Estados Unidos, Israel o Europa occidental. Para el año 2006, la población judía de Praga no alcanzaba los dos mil habitantes.

Las principales claves de su visita son:

  • El antiguo Cementerio Judío es el centro neurálgico del barrio, y desde él se inicia el tour turístico que incluye la visita a varias sinagogas. El cementerio judío se ubica en un entorno boscoso que en la actualidad se encuentra rodeado de viviendas. En el cementerio hay más de 11.000 sepulturas que por falta de espacio se han venido amontonando a lo largo de los años.  De una forma caótica se ubican las tumbas y las sepulturas.
  • Entre las distintas sinagogas que se pueden visitar, destaca la Sinagoga Vieja Nueva, o Staronova, que fue construida en el año 1270, con un estilo entre románico y gótico, y que es la más antigua de Europa entre las que se siguen utilizando para el culto.
  • La Sinagoga Española tiene un estilo morisco, y su nombre proviene de los judíos que se refugiaron en ella procedentes de España, tras ser expulsados por los Reyes Católicos, a finales del siglo XV. Alberga una colección de tejidos sagrados procedentes de toda Europa.

Los horarios de visita del barrio judío Josefov de Praga son, en verano, de 10 a 18 horas, y en invierno, de 10 a 16:30 horas. Los sábados y fiestas judías está cerrado a las visitas.

La visita incluye el antiguo cementerio judío, la sala ceremonial, y las sinagogas Maisel, Española, Pinkas, Klaus y la Vieja Nueva. No se pueden hacer fotos más que en el cementerio Judío, eso sí, pagando 50 CZK por el permiso correspondiente.

La visita completa del Barrio Judío de Praga viene a durar unas dos horas y el precio conjunto de la entrada (2012) en los distintos lugares es de 480 CZK por persona, unos 20 euros. El precio de las entradas para niños de 6 a 15 años y para estudiantes es de 320 CZK. Los niños menores de 6 años tienen la entrada gratis.

La Sinagoga Pinkas, construida en 1535 sobre unos restos románicos, en la actualidad se ha convertido en un memorial de las 77.000 víctimas del nazismo en Bohemia.

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