Ahoj, nazdar, čau – el curioso origen de los saludos en checo

¿Sabes qué no me entra en la cabeza? -víš, co mi nejde do hlavy-? A pesar de no tener marmoře-, el saludo más frecuente entre los checos es –ahoj-, un saludo marineronámořnický pozdrav-.

Entonces, aún más extraño te parecerá el supuesto origen de este saludopozdrav-, teniendo en cuenta que la mayoría de los checos somos ateos. Es que una teoría sostiene que -ahoj- es la abreviación de las letras iniciales de las palabras latinas “ad honorem Jesu”, cuyo significado es “por el honor de Jesús”. Se dice que los marineros exclamaban esta frase siempre al toparse con los piratas, esperando que estas palabras devotas los disuadieran de la delincuenca, ya que muchos eran cristianos también. Al checo pasó de la jerga de los canoístas. Pero es solamente una de las muchas teorías. De hecho, ¿sabías que faltaba muy poco para que la palabra –ahoj– se conviertiera en un saludo telefónico universal? La proponía el mismo inventor del teléfono, Graham Bell, pero finalmente lo adelantó Thomas Alva Edison con su “hallo”, que llegó también hasta nuestras tierras, pronunciándose como –haló-.

Un saludo auténticamente checo es –nazdar– Su origen se remonta al siglo XIX, cuando se organizó una colecta pública para construir el Teatro Nacional. En las huchas que circulaban entre los ciudadanos estaba escrito –na zdar důstojného Národního divadla-, es decir, por el éxito de un Teatro Nacional digno.

Muy popular entre los checos es el saludo de origen italiano -čau-. Pero a los extranjeros les puede resultar un poco confuso. Mientras que en muchos países se dice –čau– al despedirse, los checos lo utilizan también al encontrarse con una persona. Una vez, un amigo extranjero quedó con una chica checa, que había conocido a través de Internet, y cuando le saludó con un –čau– pensaba que al verlo se había asustado y se despedía de él nada más llegar.

El saludo –čau– llegó a la antigua Checoslovaquia en los años cincuenta del siglo pasado desde las pantallas de cine, concretamente a través de la película italiana ‘Grandeza strada azurra’. Los checoslovacos, hartos de tantas películas soviéticas, así como del saludo oficialmente recomendado por el Gobierno comunista, –čest práci-, es decir, honra al trabajo, adoptaron el saludo italiano con muchas ganas. Aunque los comunistas no lo veían con buenos ojos, al final no les quedó otra más que acostumbrarse.

Muy frecuente es también el saludo –čus-, que fue adoptado del alemán. Pero diría que aquí es considerado más coloquial que en Alemania.

Hay que mencionar que todos estos saludos se utilizan entre amigos y conocidos, a los que tratamos en forma de tuteo. El saludo formal es –dobrý den-. O sea, que al entrar en una tienda, por ejemplo, no saludas con un –ahoj, ni un –nazdar– ni un –čau-.

Además, como a los checos les encanta jugar con las palabras, estos saludos tienen un montón de modificaciones como por ejemplo –ahojky-, –ahojda-, –čauky– o –čusík-.

Entonces, si una persona se pasa saludando en promedio 190 horas de su vida, no me imagino cuánto tiempo se lo pasan los checos con estas versiones cada vez más largas.

Vía | Radio Praga

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