Pilsen, tradición cervecera

Tascas clandestinas bajo tierra, gastronomía contundente, una gran sinagoga y dos museos muy curiosos te esperan en este recorrido. Pilsen (en checo Plzeň) debe mucha de su riqueza arquitectónica y de su entramado urbano a la elaboración de la cerveza.

Esta tradición viene perpetuándose en la ciudad desde finales del siglo XIII, cuando el Rey Wenceslao II otorgó varias licencias para fabricar cerveza exclusivamente a 257 familias de Pilsen. De aquellos primeros tiempos en los que cada hogar cocía su propia cebada, se conserva un complejo entramado de subterráneos ¡excavados a mano!, que en la época medieval sirvieron como cámaras de fermentación del preciado brebaje. Se han recuperado hasta 14 kilómetros de pasajes, salas y depósitos, que como un inmenso hormiguero recorren todo el casco antiguo de la ciudad. La visita te resultará muy instructiva para entender cómo fue la vida en el medievo y para conocer qué destino tuvieron estas galerías en tiempos de guerra.

Marcha bajo tierra

Una curiosidad: aquí, bajo tierra, se abrieron en época medieval algunas tascas clandestinas,lugares en los que seguían sirviendo rondas por las noches mucho después de que hubieran cerrado el resto de tabernas en el exterior (entrada: 4,50 euros. Veleslavínova, 6. Un consejo práctico: tráete alguna prenda de abrigo, pues la temperatura ronda los 10 ºC).

En el mismo edificio que alberga la entrada a los subterráneos históricos se ubica el Museo de la Cervecería. En él podrás aprender, por ejemplo, las características del tipo de cerveza pilsener, hoy mundialmente extendido y que tomó el nombre –como ya habrás adivinado– de esta ciudad (entrada: 3 euros).

Antes de continuar con la ruta, coge fuerzas en el vecino Na Parkánu (Veleslavínova, 4. Tel. 00 420 377 32 44 85. Platos: desde 4 euros), un restaurante situado en un viejo almacén de malta del siglo XIX. Aquí sirven recetas clásicas como el codillo con cerveza o el pato asado con knedlík, una especie de masa hecha de patata o miga de pan que acompaña a casi todos los platos checos.

Aparte de los subterráneos, el casco histórico muestra todo su esplendor en la colorista Námesti Republiky, el epicentro cultural y social de Pilsen, un lugar por el que siempre acabarás pasando en tu ruta hacia otros lugares de la ciudad. En el centro de la plaza se levanta la emblemática Catedral de San Bartolomé, un coloso de perfiles góticos que presume de tener el campanario más alto del país. Si te animas a subir (301 escalones) podrás comprobar cuán avanzados estaban los urbanistas checos en época medieval, pues la ciudad se diseñó en modo de cuadrícula (subida a la torre: 2 euros).

Por cierto, desde las alturas dos chimeneas de ladrillo te marcarán el lugar en el que se ubica la conocida cervecera Pilsner Urquell, toda una institución en Pilsen desde 1842 y lugar de nacimiento de la famosísima cerveza tipo pils o pilsener. A la visita guiada por todo el proceso de fabricación se añade una degustación de cerveza sin filtrar ni pasteurizar. Sólo por eso ya merece la pena. (U Prazdroje, 7. Visitas: 7 euros).

De nuevo con los pies en la tierra, dos curiosidades más sin salir de la Catedral. La primera, en su interior, es la Madonna de Pilsen, cuyo rostro se talló a imagen y semejanza de una joven de la ciudad de quien se enamoró uno de los monjes de la basílica. La segunda está en el exterior: a uno de los angelitos que decoran la verja de la catedral se le atribuye el don de conceder deseos. Por el desgaste no te será difícil descubrir cuál es.

De monstruos y marionetas

En la misma Námesti Republiky, fíjate bien en el Ayuntamiento, de marcado estilo renacentista. Lo reconocerás por ser la obra más abigarrada de las que rodean la plaza. Tan exhuberante arquitectura fue idea de un constructor italiano del siglo XVI, Giovanni de Statia.

Justo en la acera de enfrente se ubica el precioso Museo de las Marionetas, dedicado a ese arte tan checo de dar vida, con madera e hilos, a los más variopintos personajes. En la colección se exhiben no solo títeres clásicos, sino también creaciones contemporáneas hechas con diversos materiales. En el recinto hay un par de teatrillos con espectáculos continuos (Muzeum Loutek. Entrada: 2 euros. Námesti Republiky, 23).

Si eres aficionado a la fantasía, a los cuentos de hadas y a los seres sobrenaturales, quizás te guste visitar el vecino Museo de los Monstruos, dedicado a todas aquellas cosas que nos fascinaron o asustaron cuando éramos pequeños (Muzeum Strasidel. Entrada: 3 euros. Námesti Republiky, 33).

Maravillas colosales

Cerca de la Catedral se encuentra la segunda mayor sinagoga de Europa (la primera está en Budapest). La Gran Sinagoga (entrada a sinagoga y exposiciones temporales: 2 euros) es el testigo mudo de la importancia de la comunidad judía de Pilsen, que a finales del siglo XIX contaba con más de 5.000 personas.

El templo es un lugar de proporciones colosales con capacidad para 1.200 fieles. De aquella época en que la comunidad judía era tan próspera también queda el legado dejado por Adolf Loos, el padre del racionalismo arquitectónico.

Muchas fortunas de la época de entreguerras –judíos en su mayoría– se hicieron construir ricas viviendas de exquisito refinamiento. Desde este año 2015 es posible visitar algunos de estos apartamentos diseñados por Loos. Como son de propiedad privada, es necesario concertar una visita en la Oficina de Turismo de la localidad (Námesti Republiky, 41. Visitas guiadas: 36 euros).

Pilsen 2015

Además de un extenso calendario de eventos a lo largo de todo el año 2015, la Capitalidad Cultural ha traído algunas novedades a Pilsen  que pasarán a formar parte permanente de la oferta de ocio en la ciudad. Éstas son las más significativas:

– Apartamentos de Loos. Son una especie de museo de interiorismo y mobiliario. A los cuatro que actualmente se pueden visitar, se añadirán, en los próximos meses, cuatro más.

– DEPO2015. Un viejo garaje municipal de autobuses se ha convertido en un espacio cultural que no solo alberga exposiciones de arte y conciertos, sino que en él también se domicilian diversos artistas y empresas del ámbito de la creatividad.

– Festival Barroco. Este año se da el pistoletazo de salida a nueve semanas de música, gastronomía y teatro de la época barroca. La ciudad pretende atraer cada año a los mejores artistas especializados en este período, entre los siglos XVII y XVIII.

Vía | Elle

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