14 maneras de irritar a un checo

Están planteadas irónicamente, es decir, lo que NO deberías hacer o decir nunca a un checo, para no molestarle.

1. Diles que su país está en Europa del Este. ¿Has mirado un mapa? Praga está al oeste de Viena. Por geografía e historia, la República Checa es Europa Central. Que hablen un idioma eslavo y fueran parte del Pacto de Varsovia no significa que el país se moviera dos mil kilómetros al este.

2. Diles que “esto es como Rusia” y que “el checo suena como el ruso pero como que mal pronunciado”. Aunque los idiomas se parezcan (pero como se parecen el español y el francés, por ejemplo), los dos son países muy diferentes. Tampoco ayudan a disipar la confusión las tiendas que en el centro venden matrioshkas rusas a los turistas americanos. ¿Sabes lo que se siente cuando en España un turista se compra de recuerdo un sombrero mejicano? Pues eso. Mézclalos, y ya verás.

3. No te quites los zapatos sucios cuando entres en su casa. Esto es básico. En casa te quitas los zapatos de la calle. En invierno, cuando llegas con los zapatos embarrados y con nieve, si no lo haces dejarás un rastro considerable. Ellos tal vez intentarán ser amables y te dirán con la boca pequeña que no hace falta que te los quites. “No te preocupes, no te quites los zapatos”. Aviso, no quitárselos y embarrarles el suelo es pecado mortal.

4. Desprecia su idioma: Háblales directamente en inglés, sin más. No aprendas ni una palabra de checo. No lo utilices nunca. Critícalo diciendo que es un idioma horrible. Para ellos, su idioma es muy importante y tiene una vinculación directa con su historia e identidad nacional. Lo miman, lo estudian durante años, a los niños les resulta difícil llegar a escribirlo correctamente. Por el contrario, si quieres caerles bien, intenta hablar en checo, y aprender al menos un checo de supervivencia. Te costará, ya que el checo (ellos mismos lo admiten) es como una pared. Pero a cambio, serás más libre y feliz.

5. Diles que la cerveza checa no es para tanto, y que Budweiser es americana. La cultura de la cerveza es motivo de orgullo nacional. Es una tradición centenaria, es un producto de alta calidad, y es parte de su forma de entender el ocio. Son líderes mundiales de consumo per capita de cerveza (¡159 litros por persona y año!). Si quieres irritarles, diles que la cerveza aquí te parece bastante mala y que te gustan más la Cruzcampo y la Estrella de Levante fresquita.

6. Llega tarde. Si quieres cometer con un checo lo que en su código es una grosería notable, llega tarde por lo menos 25 minutos a una reunión, y cuando llegues no pongas ninguna excusa y no te disculpes. Y tómate tu tiempo antes de empezar a hablar. Las miradas asesinas serán antológicas.

7. Acaba tarde. Si tienes por ejemplo una reunión de trabajo de cinco a seis, y sabes que la jornada laboral para tu interlocutor acaba a las seis, tú no pares de hablar, enróllate sin motivo, acaba a las seis y veinte, e ignora las miradas al reloj y las caras de haba. Lo de alargar el tiempo de trabajo sin razón no tiene arraigo aquí. Se intenta ser ejecutivo durante el horario laboral. Y luego irse a vivir la vida.

8. Sé impreciso. Cuando un checo te pregunte, por ejemplo, si quedáis mañana para veros, utiliza expresiones como “bueno, si eso ya hablamos y te voy diciendo” o “ya lo vamos viendo”. No les suele gustar. Prefieren que digas claro si quieres verle o no. Creo que llevan mejor la sinceridad dolorosa que la falta de claridad. Mentira piadosa no tiene traducción fácil al checo. Como “ya si eso ya hablamos”.

9. Sé desorganizado. No lleves agenda, cambia los planes sobre la marcha, improvisa, olvídate de tus citas y da plantones. A gente como los checos, a los que les suele gustar organizarse su tiempo de trabajo y de ocio para así exprimir y disfrutar la vida, les va a encantar. Ya verás.

10. Diles que las excursiones a la naturaleza y las casas de fin de semana son una horterada. A los checos les suele gustar salir al aire libre, y la cultura de la “chata” y la “chalupa” (pronunciado jata y  jalupa), las casitas de fin de semana, es todo un fenómeno nacional muy arraigado, que suele fascinar a los extranjeros. Intenta convencerles de que demasiado aire puro es malo para su salud.

11. Tómate al principio confianzas injustificadas. En el trabajo, trata de tú a gente que acabas de conocer. Tócales el brazo repetidamente, y dales palmaditas y cachetes en la mejilla. Intenta hacerte el simpático de forma exagerada en el primer encuentro. Aquí lo educado es mantener una respetuosa distancia al principio. Después, con el tiempo, la gente suele ser cercana y bastante campechana. Pero al principio las diferencias culturales pueden hacer que ambas partes intenten ser educadas a su manera (distante el checo, intentando agradar el español), y ambas piensen al final que el otro es un zafio. Mejor ir con cuidado.

12. No bebas nada, sé abstemio militante y beligerante. Diles que la bebida mata y que nunca pruebas ni una gota. Esto no servirá tanto para irritarles como para sorprenderles. Aquí se suele disfrutar del ocio bebiendo cerveza, o vino, o licor, con familia y amigos. Alguien completamente abstemio, y antialcohólico beligerante les resultará raro, llamativo. Sospechoso.

13. Diles que las sandalias con calcetines son, simplemente, inaceptables. Un crimen estético. Un inhibidor de la libido. Algo que la UE debería perseguir. Lo siento mucho, ya sé que este tema está muy manido, pero en esto, por mi parte,  Tolerancia Cero. Y el que haya estado en esta parte del mundo alguna vez sabe de qué hablo…

Postdata: Si quieres acabar de irritarles, cuando hagas un post que se llame “14 maneras de irritar a un checo”, pon sólo 13 y déjalo ahí.  A los checos les extrañará esa imprecisión y dirán, automáticamente: “¿Pero no dijo que eran 14?”.

Vía | En la Ciudad de las Cien Torres

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